Trastornos funcionales del aparato digestivo

Las alteraciones funcionales gastrointestinales son un espectro de desordenes caracterizados por síntomas debidos a una multiplicidad de factores que tienen que ver con una combinación de trastornos en la motilidad, hipersensibilidad visceral, mucosa alterada, cambios en la microbiótica intestinal y con alteración del eje nervioso que vincula las neuronas del cerebro con el aparato intestinal. Estos síntomas no pueden ser explicados por cambios estructurales y a través de los métodos clínicos de diagnósticos, los criterios establecidos en la reunión de expertos en la llamada Roma 4, definen 4 desórdenes funcionales del intestino, como son el síndrome de intestino irritable, la constipación funcional, la diarrea funcional, la distención abdominal funcional, y otras alteraciones inespecíficas, estos estos se ha incorporado el llamado sindrome de distres postprandial, dolores abdominales en abdomen superior, eruptos excesivos ya sean se origen supragástricos o gástricos. también se describen casos de hipersensibilidad esofágica manifestada por sensación de presión o ardor en la zona de la garganta sin evidencia de reflujo gastroesofágico . Estos síntomas deben estar presentes al menos durante 6 meses previos a este diagnostico. Las prevalencias a nivel mundial son alrededor del 11%, y consisten en un gran número de consultas y visitas al gastroenterólogo. Puede estar asociada a muchas otras co morbilidades como fibriomialgia, síndrome de fatiga crónica, dolor lumbar crónico, dolor pelviano crónico, cefalea crónica y disfunción de la articulación terpormaxilar.

Una causa muy frecuente de consulta al medico es por padecer síntomas de abdomen hinchado, eruptos frecuentes que son debidos al exceso de aire excretado del esófago o del estómago. Esta es una sensación subjetiva, solo padecida por el paciente, pero también hay signos objetivos al medirse el tamaño de la cintura debido a la distensión abdominal y que cambian durante el día.

El concepto actual de las causas de estos trastornos funcionales gastrointestinales están vinculados a un disturbio en las interacciones de neuronas cerebrales con las localizadas en el intestino, con anormalidades en distintos niveles del eje cerebro-intestinal, incluyendo alteraciones en la motilidad (o sea en los movimientos que producen los músculos alojados en el intestino), y hipersensibilidad visceral (que consiste en una sensibilidad diferente entre cada persona, las que presenta cada individuo en la respuesta de los factores del medio en que se desenvuelven), aumento de la permeabilidad intestinal, y una alteración en la microbiótica intestinal. Cada uno de estos aspectos puede dar lugar a un tratamiento diferente que fundamentalmente consiste en medicamentos antiespasmódicos, antisecretorios (como la loperamida, de acción sobre producción bacteriana), como antibióticos de acción local sobre el intestino (probióticos y prebióticos), estos últimos son compuestos en los alimentos que al no digerirse pueden estimular ya sea el crecimiento o la actividad de bacterias beneficiosas para la salud.

También las medicaciones y fármacos que modulan la presión del sistema nervioso central, llamados neuromoduladores, como los antidepresivos tricíclicos e inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, se han utilizado como segunda línea de tratamiento, con los cual se trata de reducir la hipersensibilidad visceral, uno de los factores predisponentes en estas alteraciones funcionales digestivas.

En relación a la dieta, una reducción en la ingesta de alimentos, ricos en azúcares fermentables (cuyas siglas en ingles son FODMAPS), pueden ser sugeridos. Estos carbohidratos pueden ser absorbidos incompletamente en el intestino delgado por falta de hidrólisis, por ejemplo la mala digestión de la lactosa, que es el azúcar de la leche. Esta incompleta absorción en el intestino delgado de carbohidratos que pasan al intestino grueso son fermentados por las bacterias del intestino, produciendo gases, distensión, producción de agua a la luz intestinal y estimulación de la motilidad en personas susceptibles al restringir la ingesta de estos FODMAPS se puede reducir la sintomatología. Los alimentos que contienen estos carbohidratos mal digeridos en algunas personas derivan de alimentos con granos como el trigo, los cereales, el centeno y la cebada, vegetales como la cebolla, el ajo y las arvejas, frutas como mandarinas, melón, y legumbres como porotos y lentejas, nueces, lácteos como los helados y edulcorantes altos en fructuosa.