GAS Y APARATO DIGESTIVO

Gas en el aparato digestivo no es un tema del que la mayoría de las personas les guste comentar. Pero lo cierto es que todos lo tenemos y debemos eliminarlo de alguna manera. Normalmente los gases son eliminados por el recto o son eructados por la boca. Estas son dos funciones necesarias del organismo que nos permiten eliminar gases.

Cuando el gas, no se elimina con facilidad puede acumularse en alguna parte del aparato digestivo provocando malestar y distensión abdominal. Aún cantidades pequeñas y normales de gas pueden provocar molestias en personas que son sensibles a esta presión.

El intestino de individuos normales suele contener menos de 200 ml de gas tanto en estado de ayuno como después de una comida. Volúmenes similares se observaron en sujetos que referían distensión abdominal atribuible a excesivo gas en el abdomen.

Aunque la presencia de gases abdominales usualmente no son signo de un problema médico, la recurrente percepción de excesiva cantidad de aire en el abdomen, distensión abdominal progresiva durante el día y después de comer y la sensación de dolor difuso con cambio en su localización requiere la consulta al Gastroenterólogo.

Rara vez hay evidencia objetiva de que el gas es en realidad la causa del síntoma, y el tratamiento se debe basar necesariamente en la percepción del paciente del exceso de gas.

Los gases están formados primariamente por oxígeno y nitrógeno contenido en el aire que penetra por la boca  al hablar y comer, por dióxido de carbono, cuando  el ácido producido en el estómago se pone en contacto con la bilis y jugo pancreático durante la digestión y en ocasiones metanos que al igual que el hidrógeno se produce cuando las bacteria del colon comienzan a fermentar los residuos no absorbidos de los alimentos que le llegan desde el intestino delgado  La reacción química para producir metano, utiliza 5 moles de gas para 1 mol de CH 4  por lo que reduce notoriamente el volumen de gas que de lo contrario estaría presente en el colon. Alrededor de 1/3 de la población adulta tiene altas concentraciones de metanógenos y excreta apreciable CH  4 . La tendencia de un individuo de producir o no CH  4  no es bien conocida y parece estar determinada por factores ambientales más que genéticos. Las deposiciones en estos sujetos tienen tendencia a flotar en el agua. Los gases en general son inodoros debiéndose el olor agresivo y la flatulencia a la acción bacteriana del intestino grueso que libera pequeñas cantidades de sulfuro.

Muchos de éstos gases son liberados dentro del organismo. Penetran en el torrente sangiíneo y pulmones y se eliminan por la boca al respirar. El resto debe eliminarse por el ano.

El gas en el Aparato Digestivo (Esófago, estómago, intestino delgado e intestino grueso) depende fundamentalmente de:

 

1. El aire deglutido. 2. La eficiencia con que el aire se moviliza por el aparato digestivo y es expelido y la cantidad de aire producido por bacterias propias del colon y que actuan sobre alimentos incompletamente digeridos. el colon


2. Algunos alimentos no digeridos que son desdoblados en el colon por la flora bacteriana habitual.

3.De las variantes individuales en sensibilidad y tolerancia a la cantidad de gas retenido o al pasage de cantidades de aire

4.Prótesis dentales mal ajustadas

5. El hábito de mover la boca , morderse los labios o tener otros movimientos con el paladar.

El aire que tragamos (aerofagia) es una causa común de gas en el estómago. Todos tragamos pequeñas cantidades de aire cuando comemos o bebemos. Se considera que se traga 600 veces por día , con cada deglución puede incorporarse pequeñas cantidades de aire y las personas nerviosas más. La mayor parte se mezcla con el contenido del estómago y entra en el intestino delgado o es eructada. El aire que pasa al intestino delgado o se absorbe, o pasa al intestino grueso siendo eliminado por vía rectal. El comer y beber en forma acelerada, masticar chicles, fumar o tener prótesis dentales en malas condiciones, puede provocar una mayor ingestión de aire. Ingerir bebidas carbonatadas (gaseosas o cerveza) también aumenta el contenido de aire en el estómago. Algunas personas consideran que el eructar  produce una sensación de bienestar y que esto alivia su malestar abdominal. Para poder lograrlo, realizan movimientos con la boca y mandíbula que aumenta la ingesta de aire, entrando así en un círculo que sólo perpetúa su problema.

 En ocasiones, personas con eructos crónicos, pueden tener una afección del aparato digestivo superior, como ser enfermedad ulcerosa, enfermedad gastroesofágica por reflujo, gastritis, u otras, lo cual  deberá ser investigado.

La gastritis ( inflamación del estómago) puede ser causa de repetidos eructos, siendo el motivo mas común la infección por una bacteria llamada Helycobacter Pylori. Cuando este microorganismo penetran en el estomago, en personas susceptibles puede producir distensión abdominal. El médico especialista (Gastroenterólogo), puede detectar la infección, con un examen del aire espirado o en sangre. Si además, desea conocer el grado de inflamación gástrica puede obtener una muestra  de tejido del estómago, a través de un pequeño tubo flexible ( endoscopio) que se introduce por la boca. De este modo puede realizar el tratamiento adecuado para erradicación de la bacteria.

La comida que elegimos comer puede influenciar la cantidad de gas en el intestino. La mayor parte de los alimentos que ingerimos son absorbidos en el intestino delgado, pero algunos de ellos, como azúcares, almidón y fibras dietarias no lo son, por ausencia de ciertas enzimas o disminución de las mismas. Estos alimentos no digeridos, pasan del intestino delgado al grueso, donde al ser atacados por las bacterias normales, producen gases.

Hay alimentos que pueden producir gases en algunas personas y no en otras. Algunas bacterias comunes del intestino grueso, pueden destruir el hidrogeno que otras bacterias producen. El balance en la población bacteriana puede explicar por que algunas personas tienen más gases que otras.

¿QUE ALIMENTOS PRODUCEN GAS?

 La mayoría de los carbohidratos pueden producir gas. En contraste las grasas y las proteínas producen menos.

AZUCARES: Los azucares que producen gas son: rafinosa, lactosa, fructuosa y sorbitol. La rafinosa se encuentra en gran cantidad en los porotos. Cantidades menores se encuentran en el repollo, repollito de Bruselas, Brócolis, Espárragos y cereales enteros.

La lactosa es el azúcar natural de la leche, también se encuentra en derivados lácteos como los helados, el queso, y alimentos procesados como el pan, cereales y aderezos para ensaladas. Los síntomas se producen unos treinta minutos a dos horas después de ingerir alimentos con lactosa y la severidad de los mismos dependerá de la cantidad de lactosa que un individuo pueda absorber en relación a la ingesta de la misma.  Muchas personas tienen disminución de  niveles de la enzima lactasa, necesaria para digerir la lactosa a formas más simples, que le permita pasar a la sangre, pues si esta no es desdoblada,  producen reacciones por parte del intestino que incluyen aumento de gases, distensión abdominal y diarreas ácidas. En las personas de edad los niveles de esta enzima en el intestino disminuyen.

La fructuosa está presente en forma natural en las cebollas, achicoria, peras, higos, uvas, ciruelas y trigo. Se encuentra en algunos edulcorantes, gaseosas y bebidas derivadas de frutas.

El sorbitol es un azúcar que se encuentra en frutas como ser manzanas, peras, duraznos y ciruelas. También se lo utiliza como un edulcorante artificial en alimentos dietéticos, caramelos y chiclets libres de azúcar.

ALMIDÓN: El almidón esta incluido en la papa, el choclo, fideos y trigo, que producen gas al ser desdoblados en el intestino grueso. El arroz es el único almidón que no produce gas.

FIBRAS DIETARIAS: Las fibras en su mayoría están compuestas por carbohidratos ( azúcares) complejos proveniente de células de las paredes de los vegetales y son resistentes a la hidrólisis por parte de las enzimas digestivas. Al llegar al colon sin llegar a degradarse sirven de substrato por parte de las bacterias intestinales formada por la flora no patógena, comensal,  también llamada protectiva o probiótica,  para la producción de nutrientes necesarios para el organismo. El tipo de fibra, su origen, solubilidad en agua, tamaño de sus partículas, la cantidad consumida y la flora y tiempo de transito intestinal, determina el porcentaje de fermentación de las mismas. Se recomienda que un mínimo de 10% de las calorías ingeridas y cerca del 20% del volumen de los alimentos este formado por fibras dietarias. Se las asocia con actividades beneficiosas para la salud, como promover una normal función intestinal, disminuir lípidos y colesterol en sangre y  hasta acciones protectivas para el cáncer de colon.  Se encuentran en cereales, frutas y vegetales. Las fibras solubles se disuelven fácilmente en agua. Se encuentran en el salvado de avena, arvejas, salvado de trigo, en frutas y extractos de semillas, ( frutillas) que contienen alginatos, agar y carragenina.
Las fibras insolubles pasan sin cambios al intestino grueso, son menos atacados por las bacterias y producen menos gas.
Una ingesta excesiva y brusca de fibras dietarias puede provocar distensión abdominal y flatulencia, especialmente en personas mayores, por lo cual deberá adecuarse su ingesta en forma individual.

LOS SÍNTOMAS: producidos por el gas en el abdomen probablemente se deben a la cantidad de gas que el organismo produce, cuantos ácidos grasos se absorben y fundamentalmente a la sensibilidad de cada individuo a su presencia  en el organismo.

La distensión abdominal puede ser producto de un desorden de la motilidad intestinal, como ser el colon irritable. Los desórdenes en la motilidad se caracterizan por movimientos anormales y contracciones del músculo del intestino, estos trastornos pueden dar una falsa sensación de distensión por un aumento en la sensibilidad al gas. También puede ser ocasionada por pérdida del tono de los músculos rectos del abdomen (los músculos que soportan la pared abdominal y se ubican en forma longitudinal a ambos lados del ombligo) si estos músculos se han adelgazado (obesidad, múltiples embarazos) el abdomen puede distenderse al vehiculizarse el alimento y el gas por el intestino. Dicho malestar aumenta luego de la alimentación del mediodía y es más aparente al estar de pie o sentado.

Un cambio en la localización del dolor abdominal, significativo aumento en la frecuencia o severidad de los síntomas, o la aparición de síntomas nuevos en individuos de más de 40 años, son algunas razones para consultar al Médico.

¿QUE PRUEBAS DIAGNOSTICAS PUEDEN UTILIZARSE?

Como los síntomas producidos por gas también pueden ocurrir en otras enfermedades orgánicas del aparato digestivo, debe realizarse el correspondiente diagnóstico. El Médico en general interroga sobre los hábitos dietarios y los síntomas, puede solicitar llevar un control diario de los alimentos y bebidas consumidas sobre un lapso de tiempo. Descartará deficiencias de lactasa que produzcan intolerancia a la lactosa. Especialmente por arriba de los 50 años de edad y más aún en aquellos con antecedentes de enfermedad colorectal,  Solicitará un estudio endoscópico del colon o una radiografía con adecuado contraste para su estudio.

En aquellos con eructos crónicos, el Médico buscará signos o causas de excesiva aerofagia (tragar aire). De ser necesario, una radiografía contratada de esófago, estómago, intestino delgado superior o una endoscopía, será útil para adecuar el diagnóstico y el consecuente tratamiento.

TRATAMIENTO

La forma más común de reducir las molestias producidas por gas es cambiando una dieta, tomar medicamentos y evitar tragar aire. En relación a la dieta, podrán evitarse aquellos alimentos que forman gas, cuidando no entrar en carencias al suspender totalmente de alimentos saludables como frutas, vegetales y derivados de la leche. Las grasas que demoran la evacuación gástrica y pueden favorecer la distensión y el malestar, también deben ser limitadas. Existen fármacos que modulan algunas de las funciones del Aparato Digestivo, en algunos casos son de utilidad y deben ser indicados por el Médico.

Punto para recordar:

- Desarrolle un hábito alimentario balanceado en tiempos regulares, realice ejercicios físicos moderados y cuide su reposo.
- Corrija malos hábitos alimentarios:
- Mastique bien la comida.
- Coma despacio con satisfacción en una atmósfera agradable.
- Evite pasar los sólidos al estómago con líquido.
- Evite beber de recipientes de boca chica o pajitas.
- Evite bebidas carbonatadas.

- Evite ingerir exceso de edulcorantes que contienen fructuosa o sorbitol
- No fume cigarrillos, cigarros o pipa.
- Evite masticar chicles o succionar caramelos duros.
- Controle que su dentadura esté en buenas condiciones.
- No intente producir el eructo.
- No sobrecargue su estómago  en ninguna de sus ingestas.
- Evite vegetales que formen aire, como porotos, repollos, nabo, pepino, radicheta, cebolla y exceso de verduras crudas y vegetales.
- Si sus molestias persisten o empeoran consulte a su Médico.

                                                                                   
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  Dr.: José Luis Bondi 
Fellow del American College of Gastroenterology
Miembro de la Sociedad Argentina de Gastroenterología
Profesor Auxiliar de Medicina de la U.B.A.
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