INCONTINENCIA

 

Puede definirse como el pasaje involuntario o la inhabilidad para controlar la descarga de materia fecal líquidos o gases a través del ano.

Ocurre cuando uno o varios mecanismos que mantienen la continencia están afectados a un grado que no puede ser compensada por otros mecanismos.

  • La incontinencia pasiva (que es el pasaje involuntario de materia fecal o gases sin tener conciencia de ello), sugiere una perdida de la percepción y/o una alteración del reflejo recto-anal con o sin una alteración del esfínter.

  • En la incontinencia ocasionada por pasaje de materia fecal o gases a pesar de los intentos para retenerlos, la causa mas frecuente es la disrupción de la función del esfínter o la capacidad rectal para retener las heces.

  • En la pérdida fecal, considerada como la perdida continuada de materia fecal, luego de una evacuación intestinal normal, está generalmente asociada a una evacuación incompleta de las heces o una alteración de la sensación rectal. La función esfinteriana y la función de los nervios pudendos, está generalmente intacta.

Puede variar desde sólo ensuciar la ropa interior o de cama, hasta la evacuación completa del recto. Si bien no pone en peligro la vida, la incontinencia puede ser un síntoma devastador, que provoca temor, ansiedad y transforma a un individuo por lo demás funcional en un recluido social.
La verdadera frecuencia de la incontinencia fecal es difícil de establecer. Una investigación realizada en la población general,  encontró que cerca del 7% de personas reportaron diversos grados de incontinencia. Este número aumenta con la edad y el estado mental (más de 50 % de personas alojadas en geriátricos presentan incontinencia)
Debe diferenciarse de secreción anal que es la eliminación de moco, pus o sangre por el ano y que puede formar parte de varias afecciones anales.
Las deposiciones líquidas imponen un gran esfuerzo a los mecanismos de continencia y puede desencadenar problemas latentes a los mecanismos neuromusculares que la regulan.

 

Las causas suelen ser multifactoriales. En las mujeres adultas el trauma durante el parto es un predisponente. La injuria puede comprometer al esfínter anal interno, externo, a los nervios pudendo, tanto en forma separada como en su conjunto. También el parto por forceps, o nacimientos con mucho peso también son factores de riesgo. Las fisuras perineales aún cuidadosamente reparadas pueden asociarse con incontinencia.

Otras causas son las complicaciones de la cirugía anorectal (hemorroides, fístulas y fisuras).

 

Las afecciones neurológicas pueden afectar la continencia interfiriendo, ya sea con la percepción sensorial o la función motora.

 

Los desórdenes músculo-esquelético (distrofias musculares, miastenia y otras miopatías) pueden afectar el esfínter anal interno como a la función puborectal.

 

Condiciones que disminuyen la “compliance” y la acomodación, también pueden causar incontinencia fecal, como ser: en afecciones inflamatorias del colon como colitis ulcerosas y la enfermedad de Crohn, en pacientes irradiados, e incluso luego de una histerectomía radical (extirpación amplia del útero) puede perderse la adaptación rectal a materiales sólidos, líquidos o gas, y producir incontinencia fecal.

 

Hay una condición pocas veces evaluada, que se produce tanto en la población anciana como en niños que es  la retención prolongada de heces en el recto lleva a la impactación de la materia fecal (formación de un bolo fecal). La impactación fecal prolongada produce relajación del tono del esfínter anal y permite el desprendimiento de heces líquidas que se movilizan alrededor del bolo y se escapan a través del esfínter anal. Estos pacientes, que muchas veces tienen constipación crónica, son considerados erróneamente por la perdida de heces liquidas, como si tuvieran diarrea. El medico evaluará si la incontinencia es secundaria a la seudo diarrea o es  independiente de la consistencia de la materia fecal. Si persiste la diarrea, habitualmente realizará un estudio endoscópico (mirar dentro del recto y del colon) para excluir una inflamación de la mucosa (tejido que recubre el colon por dentro), un crecimiento dentro de recto o colon o un estrechamiento de su espacio interno.

 

Podrá solicitar estudios de materia fecal, que incluyen la evaluación de infecciones y de electrolitos. También, exámenes bioquímicos en sangre que evalúen la función de la glándula tiroides, diabetes, o la existencia de otros desórdenes metabólicos.

Existen varios estudios más sofisticados y solos realizados en la práctica especializada que pueden determinar las causas de la incontinencia fecal.

  • La manometría anorectal que define el funcionamiento del esfínter anal interno y externo,  evalúa la sensación rectal y el reflejo anorectal.

  • Endoecografía anal que permite evaluar el espesor y la integridad estructural de los esfínteres anales interno y externo, puede determinar la presencia de cicatrices, pérdida de masa muscular y otra patología local.

  • Los estudios sobre los nervios pudendos, electromiográficos son utilizados para determinar injuria de dichos nervios que pueden llevar a una falta de estímulo nervioso de los esfínteres anales.

                                                                                     
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  Dr.: José Luis Bondi 
Fellow del American College of Gastroenterology
Miembro de la Sociedad Argentina de Gastroenterología
Profesor Auxiliar de Medicina de la U.B.A.

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